DERECHO A JUGAR

El juego es un rasgo que caracteriza a la infancia, en particular de 0 a 8 años de edad. Pero, además, el juego es un derecho humano reconocido y definido en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Los padres, madres y responsables de menores debemos recordar los beneficios de promover el juego, la creatividad, la cultura y el deporte en los más pequeños.

DERECHO A JUGAR

 
El juego es un rasgo que caracteriza a la infancia, en particular de 0 a 8 años de edad. Pero, como nos recuerda en este post Virginia Murillo Herrera, Experta Internacional en Derechos Humanos, Desarrollo Local y Cooperación al Desarrollo, el juego es también un derecho humano reconocido y definido en la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

 
El juego puede ejercerse y disfrutarse en cualquier etapa de la vida. Conlleva beneficios para el desarrollo humano, la creatividad, y puede ir acompañado de otros elementos que lo hacen ser un derecho mas completo: juego y educación; juego y recreación; juego y creatividad; juego y deporte; juego para desarrollar y fortalecer la motora fina y la motora gruesa; juego para afianzar la seguridad, la personalidad; juego para reír, para ser feliz, para estimular el cerebro, entre muchos otros beneficios.

 
Para quienes trabajamos en el campo de los derechos humanos de las niñas, los niños y los adolescentes, la Convención es un marco referencial obligatorio, porque en ella se definen todos los derechos humanos que tiene este grupo de población. Estos derechos son los mismos que los de las personas adultas, pero requieren de un régimen especial de protección por tratarse de personas en desarrollo de sus capacidades. Por lo tanto, esos derechos se van adquiriendo y ejerciendo de acuerdo a como vayan evolucionando sus capacidades y conforme se va siendo mas autónomo/a y responsable.

 
La Convención establece responsabilidades y obligaciones a los Estados, que deben crear condiciones y capacidades para garantizar los derechos humanos; especifica responsabilidades a los padres y madres en la crianza de los niños y las niñas; y establece corresponsabilidades a la ciudadanía en general. Asimismo, define que el niño, la niña y el/la adolescente son personas con derechos humanos, les reconoce como actores sociales y políticos, como ciudadanos, que pueden y deben participar de las cuestiones que les interesan y les afectan.

 
Pero esa responsabilidad y ese papel de actores sociales y políticos no se ejerce con solo nacer, porque para poder participar, ser reconocidos y poder actuar se deben preparar, informar, tener claro su papel, crear concienciación y cambiar actitudes y visiones que persisten en el imaginario social. Lo anterior es posible, a través de la educación, la información, la participación y, sobre todo, a través del propio reconocimiento de ese papel y rol que cada persona tiene en la sociedad.
La educación es una herramienta central para formar en ciudadanía y de acuerdo a las edades se pueden utilizar otras herramientas más lúdicas, pedagógicas y recreativas. El juego es un motor para promover la educación y el desarrollo humano.

 
En el artículo 31 de la Convención se establece que:
– Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
– Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística u propiciarán oportunidades apropiadas en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.

 
El papel de los padres, madres y/o responsables

 
Los padres, madres y/o responsables que tenemos a nuestro cargo la crianza de nuestros hijo/as y puede que de otros, debemos comprender los beneficios de promover el juego, la creación, la cultura y el deporte en los niños y las niñas y en los y las adolescentes. No siempre es fácil asegurarlos y promoverlos, pero existen herramientas, dinámicas y recursos a los cuales se pueden recurrir sin mayor costo; existen a la vez espacios especializados donde poder dejar a los niños y las niñas pequeños para jugar, crecer, aprender y socializar con otros niños y niñas de su misma edad.

 
Grey Elephant es una excelente opción, porque ofrece actividades alternativas que fomentan la estimulación temprana de los niños, la creatividad, y con su equipo de profesionales hacen que los niños y las niñas vivan esa etapa de su vida con ilusión, felicidad y gran creatividad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

9 − 5 =