PINTURA COMO LENGUAJE UNIVERSAL

Expresar es conectar nuestro interior con nuestro exterior. Pinto lo que quiero y lo expreso como puedo. Sale de mí y te lo doy a ti. La necesidad de expresarnos a través de la pintura nos ha acompañado desde siempre...

Pintura como lenguaje universal

 

Por Sara Varela para Diabolo

 

Con brocha, con pincel, con un palo, con el dedo, con la mano, con el pié, hasta con el moflete… nos encanta pintar y necesitamos expresar. No hay edad y no hay límites.

 

Expresar es conectar nuestro interior con nuestro exterior. Pinto lo que quiero y lo expreso como puedo. Sale de mí y te lo doy a ti. Esta conexión/analogía/relación tan sencilla es básica para entender a nuestra infancia. Nos expresamos desde que nacemos, con ello hacemos saber nuestras necesidades, emociones, contentos y descontentos.

 

Pintar es innato y no necesito a nadie ni nada. Pinto sobre un papel, sobre la arena, sobre el barro, sobre una salsa de tomate. Puedo pintar solo o con amigos. Pinto para mí y pinto para ti… la cuestión es que el acto de pintar nos acompaña desde que nacemos y no nos abandona

 

La necesidad de expresarnos a través de la pintura nos ha acompañado desde siempre, pinturas rupestres, jeroglíficos, tallados en piedra… no soy capaz de encontrar ninguna cultura que no haya dejado expresado legado a través de la expresión plástica. Quizá por ello, y gracias a ello, las ciencias sociales y humanas han hecho de la pintura una de sus técnicas más valiosas para entender a la infancia.

 

La pedagogía y la psicología están llenas de experiencias donde el valor de pintar resulta sanador. Sanar mentes y más la de un niño. Es fascinante, si me apuran yo diría que un deber. Me explico: Tras una catástrofe natural (un terremoto) o un conflicto armado (niños soldado), nos encontramos con un shock post-traumático de incalculables dimensiones (lo que es para mí no es para ti) sujeto a un impass temporal desesperante para el niño sufridor.

 

Estamos llenos de vivencias de ONG y personal clínico donde ofrecer la pintura como la vía de comunicación & expresión resulta sanador. Un dibujo, un pasito hacia delante, otro dibujo, otro pasito. Ese momento de papel en blanco y tanto que decir (recordemos: para ti, para mí, para él, da igual para quién) es una medicina. A veces no pueden hablar o tienen tanto miedo que su cuaderno y su caja de colores es su idioma. No se lo quites. Respeta su contenido, recuerda que es su interior. Pregúntale si quiere compartir, busca dibujar con él. Gánate el respeto a que te muestre sus vivencias.

 

Expresar es vivir y pintar es una de las formas menos discriminatorias que hay. La pintura no entiende de fronteras, de colores ni de barreras. No entiende de clases sociales ni tampoco de edades. Siempre hay un momento para pintar y siempre hay una necesidad que expresar.

 

Tenemos la suerte de vivir un grato momento de reconocimiento (para mí, eterno) al arte y la pintura, nuestros niños, aquí y ahora, encuentran muchos espacios preparados y llenos de creatividad para explorar nuevas técnicas y formas de expresión plástica. Los museos tienen talleres de arte con ideas innovadoras. Las escuelas formales y las no formales están llenas de propuestas para hacer con niños en el aula y los fines de semana. Hay talleres en familia, con amigos o solos. Depende de nosotros, padres/maestros/adultos, hacer un hueco para fomentar que nuestra infancia cultive el gusto por la expresión plástica como forma de comunicación abierta al mundo.

 

Ofrecer a tu hijo que goce del estímulo de diferentes perspectivas de forma libre, interpretadas según su edad y necesidad del momento resulta tan enriquecedor.
Con ilusión y esperanza esperamos que tras este artículo ya estéis con ganas de fomentar el dibujo, la expresión plástica y el respeto a que el interior de nuestros hijos cada día sea un lenguaje más universal.

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